grupo de mensajes en amarillo, azul claro y rojo dispuestos de manera que asemejan una cara sobre fondo azul turquesa

La inteligencia artificial: ¿sustituta o herramienta?

No hay duda de que los servicios de traducción automática son unos de los mayores avances del hombre en los últimos años. Con el traductor automático abierto, parece que se abre un mundo nuevo para nosotros: inglés, alemán… ¿Quién no ha probado nunca a poner ‘Hola’ ‘Feliz Navidad’ y ver cómo se dice en otros idiomas?

¿Quién no ha empleado el traductor de Google (aunque no lo reconozcamos) para tratar de comprender textos en otros idiomas? Cierto es que sin él jamás habríamos comprendido aquel artículo en árabe sin traducción, aquellos documentos en inglés… en segundos.

Poco a poco, gracias a los avances en inteligencia artificial, los sistemas de traducción se han ido sofisticando y cada vez son capaces de dar resultados más fiables en las traducciones. En un futuro cada vez más informatizado y en el que las máquinas sustituyen puestos de trabajo… ¿puede una máquina acabar con el traductor?

La traducción automática

La traducción es el proceso mediante el cual se comprende un texto en un idioma determinado y se plasma su mismo significado en otro lenguaje, lo que genera un texto equivalente en otro idioma. La traducción informática se sirve de los logaritmos para realizar este mismo proceso.

Un poco de historia

La traducción automática tiene su origen en el experimento de Georgetown, una investigación llevada a cabo en colaboración con IBM y la Universidad de Georgetown. El experimento consistió en la traducción de más de sesenta frases del ruso al inglés especializadas en el campo de la química orgánica y fue todo un éxito.

Técnicas de traducción

Aunque nos parezca sencilla, la traducción es un tema mucho más difícil de lo que parece. Para realizarla, existen diferentes técnicas, como:

Adaptación: el proceso de adaptación se sirve de la sustitución de equivalentes culturales del texto original por otros de la cultura receptora. Un ejemplo de este tipo de traducción sería, por ejemplo, sustituir rugby por un partido de fútbol en una traducción de inglés a español.

La ampliación lingüística consiste en la adición de elementos lingüísticos para poder resolver la ambigüedad del texto original.

Omisión o reducción: en esta técnica, se eliminan los elementos redundantes para producir una traducción más concreta y natural. Por ejemplo, sustituir ‘de ninguna manera’ por ‘no way’ en una traducción español-inglés.

Compensación: cuando es difícil encontrar una correspondencia adecuada a la frase original, se emplea esta técnica, a través de la cual se modifica la expresión por una similar y se intenta preservar el impacto de la frase original.

Calco: consiste en la traducción de nuevos términos siguiendo la estructura de la palabra en el idioma de origen.

Viendo todas estas técnicas, es fácil plantearse la pregunta acerca de cómo un traductor informático puede aplicarlas a través de los algoritmos. ¿Puede una máquina analizar los referentes culturales de un texto y adaptarlos a otro idioma y su cultura correspondiente?

¿Puede sustituir un traductor automático a un humano?

La mecanización de la traducción tiene grandes ventajas, ya que la sociedad en la que vivimos exige continuamente la inmediatez en la transmisión de datos e informaciones y los tiempos de traducción ‘humanos’ no pueden responder a esta demanda de tiempos.

línea de robots y humanos con la palabra chatbot en colores sobre ellos

Actualmente, los sistemas de traducción ofrecen buenos resultados en lenguas romances, como gallego, español, italiano, portugués o francés. Sin embargo, estos resultados no son lo suficientemente satisfactorios como para poder reemplazar a la figura del traductor. Siempre se necesita a una persona que conozca la terminología o tenga acceso a herramientas terminológicas, que arregle los fallos del programa de traducción y ofrezca un estilo coherente final.

Cuando un traductor humano se enfrenta a un texto, debe analizar e interpretar todos los posibles significados de este de forma muy minuciosa y metódica. Para poder hacerlo, el traductor debe tener un control muy alto de la gramática y semántica de las lenguas entre las que está realizando una traducción. Asimismo, para poder traducir correctamente un texto, el traductor debe controlar las frases hechas y diferencias culturales entre los hablantes de la lengua a la que se quiere traducir.

Cuando un traductor realiza su trabajo, a menudo, se enfrenta a problemas complejos, que se pueden catalogar en diferentes grupos:

  • Problemas léxico-semánticos: son aquellos referidos a los sinónimos, antónimos, neologismos, lagunas semánticas…
  • Problemas gramaticales: referidos a la construcción de las frases, que varía en función del idioma.
  • Problemas sintácticos.
  • Problemas retóricos: los recursos típicos de la poesía, como la metáfora, el símil o el oxímoron, son difícilmente traspasables a otro idioma.
  • Problemas pragmáticos: expresiones, refranes o frases hechas resultan difíciles de explicar en otros idiomas.
  • Problemas culturales: como festividades, años, referentes culturales, comidas… Por ejemplo, en una traducción de un texto en coreano que incluya nombres de personalidades del país a otro idioma como el español, el traductor deberá documentarse y explicar mediante una nota del traductor quiénes son esas personalidades, para que el lector español lo comprenda.

A día de hoy, parece difícil pensar que una máquina sea capaz de realizar todo este proceso y enfrentarse a todos estos problemas de forma correcta. No obstante, los avances en la inteligencia artificial hacen pensar que algún día pueda llegar a ocurrir: ¿qué pasará entonces con las empresas de traducción?

El futuro de las empresas de traducción

Si bien es difícil pensar que el oficio del traductor desaparezca completamente, sí que es cierto que los avances tecnológicos provocarán que cada vez más textos simples puedan ser traducidos por ordenadores.

Sin embargo, esta situación no es incompatible con la supervivencia de las empresas de traducción, que se están adaptando a estas nuevas circunstancias y aplican las tecnologías en traducción para mejorar su trabajo. También se están convirtiendo en centros de aprobación de traductores y poseditores, de centros que seleccionan las mejores tecnologías y personal para dar soluciones a problemas de publicación en diversos idiomas.

Disponer de softwares punteros en traducción mejora la capacidad para asumir trabajos por parte de este tipo de empresas, además de reducir los plazos de entrega. De esta forma, por ejemplo, un traductor usa una traducción informática para obtener una primera visión del texto; para, más tarde, traducirlo minuciosamente y ahorrarse tiempo y trabajo.

Ante este panorama, en el que la competencia viene también por parte de las redes neuronales artificiales, el futuro se plantea algo incierto. En los próximos años, las empresas traductoras deberán expandirse y buscar nuevas vías de negocio a través de Internet.

En un mundo tan globalizado, cada vez es más necesario el intercambio de datos y documentos entre sedes de empresas de todo el mundo, por lo que el futuro de las empresas de traducción pasa por adaptarse a este mundo cada vez más flexible, inmediato y global.

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